"Después de la muerte no queda nada a qué temer" (Sonia Cava, Cybeles, Argentina) Regar con los ojos el árbol de ventanas
Hacerlo antes del mediodía
cuando la luz inamible se haya entregado ya como ofrenda
a los insaciables dioses del crepúsculo
Como una copa de abismos
colmada de espumas virginales
la niña mañana se suma
casi obediente
a los que esperan turno para disiparse
Y nosotros, palabristas
enemigos rencorosos de la certidumbre organizada
que bebemos de los mismos mares en que naufragamos espléndidos
a los que esperan turno para disiparse
Y nosotros, palabristas
enemigos rencorosos de la certidumbre organizada
que bebemos de los mismos mares en que naufragamos espléndidos
despojados de ajenidad
nos dejamos amar
nos dejamos amar
una y otra vez
por los ángeles más túrsidos
sin preguntar hasta cuándo
por los ángeles más túrsidos
sin preguntar hasta cuándo
1 comentarios:
Mi alma aplaude encabrita!
"a los que esperan turno para disiparse"...
"palabristas"...
"bebedores de los mares"... "nos dejamos amar"... "sin preguntar hasta cuándo"...
Graaaaacias por esta danza de palabras!!
Besos infinitos!
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