14 noviembre, 2012

ESCUCHE DOCTORCITO DE RECETARIO FÁCIL




(Al "doctorcito" Humberto Guajardo Sainz
y a todos los demás que se llenan los bolsillos a costa del dolor ajeno)


Convengamos, doctor, que no está ni estará en la Declaración Universal
pero ahora que tengo la mirada limpia
ahora que mi corazón bombea torrentes sin residuos de mierda
usted no me va a negar
que sentir es un derecho humano
sagrado, inalienable, fundamental

Tengo claro que usted nunca entenderá

la naturaleza de exacta la deuda que tiene conmigo
La verdad es que a estas alturas tampoco importa:
su imagen, su aureola y su participación de mercado 
están a salvo

Pero qué le voy a hacer

me desarman las causas perdidas
(Sin ir más lejos
yo era una de ellas)

"Esta es una enfermedad de los sentimientos", bonita frase

Entonces nada mejor que extirpar los sentimientos
¡Saquemos el recetario!, es tan fácil:
Olanzapina por casi dos años
Sertralina, Levomepromazina, Clorpromazina, Risperidona
Se me olvidaban la Anfebutamona y el Disulfiram
la Oxcarbazepina de 600, tres veces al día
la Amitriptilina, la Quetiapina, el Oxicodal
la Gabapentina, el Ácido Valproico
el Carbonato de Litio
y el Amparax sublingual 

No me acuerdo qué más, pero hay

Menos mal que el NIDA no recomienda la quimioterapia
¿Sigo, doctor?
¡Esa es trampa!

Eran tan evidente

Yo sólo tenía pena y estaba tan asustado
Me dolían la niñez, la historia
la ira de mi padre
la tristeza de mi madre
las heridas de guerra, mis compañeros muertos
la prisión, la clandestinidad
el ombligo, la saliva, las pestañas
y la vida en general

No era para ensañarse
Y mire usted:
a pesar de todo
aún tengo las alas intactas
abiertas y vigorosas

Tanto
que hasta puedo escribir esto
que no es  para usted
sino contra usted
y todo lo que usted representa

Yo le cobro en la cara lo que me debe:

los meses de vida sin contornos ni relieves
los orgasmos pendientes
las palabras que no pude decir
el encierro amable, las cínicas cadenas
la distonía muscular
la somnolencia constante, la alexitimia
los 36 días que permanecí encerrado en una clínica
su dermatología del alma
su cosmetología del dolor
la ridícula parodia de colocarse la escafranda
para bucear en la superficie
los efectos secundarios del Zyprexa, incluyendo veinte kilos demás 
(no sé por qué me recuerda eso que los militares llaman  "daños colaterales")
las "sesiones" de cinco minutos, una vez cada seis meses

Tantas cosas más

Pero me doy por compensado:

estoy seguro que algún día
en algún triste muelle del tiempo
alguien abrirá esta botella con mensaje
y quizás hasta pueda evitar que usted
le enyese el corazón a uno igual que yo
porque los caminos verdaderos no se anuncian en las Páginas Amarillas
porque no se sana la enfermedad acallando el síntoma
porque desde el pedestal todas las sombras se ven grises
porque a pesar de todo 
incluso de nosotros mismos
tenemos derecho al dolor
ese que purifica y transforma

Y es cosa nuestra si queremos ir al fondo

y  decidir por nosotros
qué tan adentro del espejo queremos llegar
Y  usted, doctorcito de recetario fácil
no sabe del viaje hacia adentro
y no le interesa otra cosa
que cobrar sus suculentos honorarios
y dejarnos bien tranquilos 
amputados del deseo
lo más obedientes que se pueda

Y que le quede claro:

incluso estos curiosos personajes que deambulamos por esquinas y callejones
estos cuerpos vacilantes y tan calzados de piel
que atiborramos hospitales, clínicas, comunidades
los que olvidamos o no aprendimos a existir
y ahora nos afanamos en vivir sólo por hoy y un día a la vez
también necesitamos sentir
y asombrarnos de estar vivos
extasiarnos con cada eslabón que se corta
aunque a usted le moleste
aunque sea un riesgo difícil de asumir
aunque caigan sus indicadores de "efectividad"
aunque no tenga remedio
aunque nos duela
aunque me duela
aunque le duela





3 comentarios:

  1. Hola! Estaba rastreando por internet, a ver que encontraba sobre la esquizofrenia, y me he encontrado con tu comentario. Se me han puesto los pelos de punta. Felicidades por la forma en la que has relatado tu historia. Muy clarificadora. Saludos

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  2. Muchas gracias por tus palabras.
    Mi poema no se refiere específicamente a la esquizofrenia sino más bien a los derechos elementales de todos los pacientes psiquiátricos y a cómo en todas partes del mundo estos son vulnerados sistemáticamente por una psiquiatría perversa y facilista, que se limita a poner etiquetas, meter en un casiller, leer el DSM yankee y ver qué fármacos se recomiendan para que el paciente no moleste.

    un abrazo

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  3. Pues sí, los psiquiatras creen que las cosas se arreglan atiborrando a sus pacientes con montones de psicofármacos que lo único que hacen es atontar al paciente, dejarlo sumido en una especie de sueño eterno, para que así no moleste. Ni curan, ni ponen remedio a los males psíquicos, solamente los camuflan para que la gente crea que han desaparecido.

    Tu poema, aparte de ser buenísimo, constituye toda una crítica a ese sistema médico que opera de similar forma en un sitio o en otro.

    Mis felicitaciones, Poeta.

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