22 febrero, 2014

SIEMPRE HAY FAROS





Cuando el silencio arrastra palabras
y las palabras se dejan encantar por el silencio
el corazón no es más que otra prenda de vestir
que se dobla y se guarda para mejor ocasión

Cuando el amanecer es una grave ofensa
y el vacío nos succiona como un mar embravecido
se deja de creer en las lágrimas del ser amado
y enmudecen todas las voces que ayer nos nombraban


Cuando los semáforos tienen más de tres luces
y pareciera que nos vigilan las cámaras de televisión
Vamos deprisa con las manos en los bolsillos
sin saber si estamos dormidos, muertos o desnudos

Cuando el espejo no aporta ninguna evidencia
y el baño es mucho mejor que la cama
Se nos han borrado hasta las huellas dactilares
y de nada sirven las migas de Hansel y Gretel

Cuando llegar al dormitorio es una proeza
y en el fondo sabemos que están cayendo las últimas hojas
Cuando ya no hay dónde esconderse
pero en realidad nadie nos está buscando

Cuando la gente nos mira extrañada
y ni siquiera interesa guarecerse de la lluvia
Cuando no nos devuelven la llamada

y no hay modo de improvisar una salida

Cuando en pleno vuelo nos damos cuenta
que no funciona el tren de aterrizaje
El sol se declara en huelga de rayos caídos
y nadie viene a decirnos "todo está bien, duérmete ya"


Siempre hay faros en el mar
siempre hay faros en la piel
siempre hay faros en la sangre
siempre hay faros bajo el mar





1 comentario:

  1. Siempre, siempre hay faros, a veces tarda en llegarnos su luz, a veces nos ciega, pero siempre hay faros, sobre y bajo el mar.

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