29 octubre, 2014

CAFÉ CALIFORNIA






Hay días en que las palabras 
me dejan esperando en una mesa
del viejo "Café California"
atestada de tazas, ceniceros
cuadernos, ausencias

Simplemente 
no llegan a la cita

No quieren 
hacer más 
que jugar a las escondidas
y brincar en los dinteles
de las casas más añosas
donde viven ancianas 

rodeadas de gatos
siempre reacias
a devolver las pelotas
que los niños arrojan
a sus ante jardines


Son como muchachas 

mirándose en el espejo
entre disconformes 
y extasiadas
que luego salen corriendo
para trepar árboles 
que nadie ha plantado 

Todo invita a permanecer 
en esa ambigua pulcritud 
del silencio y la distancia
donde los acróbatas tristes
guardamos nuestros testamentos

Parece que hoy 
voy a necesitar un pañuelo
que tenga más de cuatro esquinas
para llorar y llorarme
para llorar y llorarte





6 comentarios:

  1. Yo imagino que no hablas de ti. Las palabras fluyen dentro de ti y a tu alrededor, habitan en ti, poeta.

    Es un poema grandioso, como tú.

    Besosss

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  2. gracias Inma; pero tu cariño te impide ser objetivo

    besos

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  3. No creas, precisamente contigo llego a ser mucho más crítica.

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  4. Eso es cierto; hay que reconocer que son muchxs lxs críticxs literararixs que mandan a los poetas a freír monos al África cuando no les parece algo.

    besos

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  5. Mauricio siempre he admirado tu poesía y expreso lo mismo que tu amiga a ti no te faltan palabras, nos enseñan a los que estamos empezando que no faltan las palabras, un beso

    ISA

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  6. El poeta de verdad,
    el que la siente
    latir dentro
    como remolino
    con voluntad de vomitar
    huracanes,
    siempre halla
    la palabra justa,
    la denodadamente buscada,
    aunque sea en el fondo
    de una taza vacía,
    de un plato sin cuchara,
    en el Café California,
    o en la imagen arquetípica
    y gastada,
    de una diosa muda.

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