10 enero, 2016

EL DE AQUÍ






Cuando yo me escapé del destino
era sólo glándula y cartílago
no más que una piel de acuarela

Sólo tú viste la tarde
dibujando mi rostro con cierta indulgencia
en insinuantes briznas de luz

Yo sólo confiaba en el invierno
y en todas las cosas
que no tienen remedio

Tú eras ese animal de la ternura 
que siempre mordisquea los tobillos
en cada punto de partida

Lo amé todo y tanto
Amé vergonzosamente casi todo
pero no sé si en realidad amé algo

Yo ahora sé verdades que ignoro
y dónde queda tu silencio
y dónde queda mi silencio

¿Por qué habré tardado tanto 
en entender que no soy el del espejo
sino el de aquí, el de adentro de mí?

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