21 octubre, 2015

LÁGRIMAS SOBRE EL TECLADO




A los seis años
Isaac sabe que Santiago de Chile tiene seis millones de habitantes

Sabe que la gente se mueve en un tren que anda por debajo de la tierra
Sabe que los besos de tía Aurora no son como los de mamá
Sabe que la distancia es otro modo de pobreza
Sabe demasiadas cosas que no debiera saber
Sabe que los domingos debe bajar al pueblo para hablar y ver a mamá en una pantalla

A veces piensa que todo esto es un castigo
por algo que hizo o que no hizo


Encarnación sabe que Isaac la necesita como al agua 
pero también sabe que hace ya mucho tiempo 

que el pan nuestro de cada día
ya no es tan nuestro 
ni es tan de cada día 

Ella se vino hace ocho meses
Se vino sola, muerta de miedo
muerta del hambre de Isaac

En la frontera
a Encarnación le manosearon hasta el alma
porque le encontraron cara de burrera
Se vino sola
Se vino sola
Tal como está
Tal como se irá de aquí

¿Cómo está mi tesoro?
¿Usted sabe que mamá lo echa de menos?
¿Lo tratan bien en casa?
¿Le han comprado las zapatillas de gimnasia?
¿Cómo le va en Matemáticas?


Mire bien en la pantalla:
Éste el rostro de mamá
¡Qué no se le vaya a olvidar jamás! 


Lágrimas de pobreza
Lágrimas de ausencia
Lágrimas de impotencia
Lágrimas de inocencia
Lágrimas de decencia
Lágrimas sobre el teclado


3 comentarios:

  1. conmovedora y tierna...de niña mi madre migró...solo que entonces no había pantallas pero igual había lágrimas

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  2. Como siempre, tu mirada poética hace que hasta las lágrimas sean hermosas.
    Un abrazo amigo

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