19 octubre, 2015

UNA VEZ FUI LA ORILLA


Óleo, Irene Morack, Argentina


Una vez fui la orilla
una estepa sembrada de metacarpos en proceso de calcinación
una mala noticia
un paisajista del silencio

Una vez fui ese lugar
donde suceden las cosas que nadie quiere saber
la estación terminal de los que pierden la cuenta
un edema en el pulmón de los sueños

Una vez fui lo indecible
el sudor de un cuerpo desvinculado
el nutrido prontuario de una flor culpable
un cubo de hielo derritiéndose 
bajo la mirada morbosa de peatones y policías


Tropezaba con los cronómetros
pernoctaba en tálamos de ripio
saciaba mi sed recolectando agua de lluvia en los aleros de las casas vecinas
pateaba cajeros automáticos

Preguntaba la hora a los automóviles mal estacionados
avanzaba sin dar pasos

daba pasos sin avanzar
Todos mis saltos eran mortales


Una vez fui la orilla
donde van a dar las sobras que la gente arroja desde los vehículos
cuando cruzan el puente que enlaza el crepúsculo con la amanecida
Y por mis venas corría arena movediza


1 comentario:

  1. ¿Y quién no fue esa orilla alguna vez?
    Son interesantes, son vida. Luego se crea un poema o se crea una melodía.

    Vengo del blog de Inma y con tu permiso, me quedo.

    Saludos

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